martes, 7 de junio de 2011

Día del Periodista: A 201 años de la fundación de una cosmogonía propia




“Estas no son horas de perfeccionar cosmogonías ajenas, sino de crear las propias. Horas de grandes yerros y de grandes aciertos, en que hay que jugarse por entero a cada momento. Son horas de biblias y o de orfebrerías”, apuntó Raúl Scalabrini Ortiz en “El Hombre que está solo y espera”.

La supuesta postmodernidad evidenció que el capitalismo, en su afán de obtener ganancias, no sólo está dispuesto a intoxicar el planeta, extinguir a grupos humanos, sino también a transformar en objetos arqueológicos a la producción y al trabajo.

La acentuada concentración de capitales, el reemplazo de la producción por las inversiones, las deslocalizaciones de empresas y la tercerización del mercado laboral, fueron producto, además, del reemplazo de las dictaduras de Estado, por las de Mercado, lo cual requirió una nueva batalla: el reemplazo del pensamiento crítico por el unidimensional. A grandes rasgos, el poder cambió de manos y necesitó justificarse.

Una de las consecuencias de lo descrito son las inversiones de grandes capitales en los medios de comunicación de los países dependientes o en vías de desarrollo, los cuales ya no responden obligatoriamente a sectores autóctonos, sino a otros intereses y de esa forma, estas empresas pasan a adquirir la dinámica de las conocidas y sufridas empresas transnacionales y si uno recorre los principales diarios de América Latina podrá comprobar un mensaje uniforme cuyo principal propósito es la reinvención de la realidad y la mistificación de la verdad.

En otras palabras, para los grandes medios la verdad no es lo que acontece, sino la entelequia que concuerda con sus fines: la “realidad se inventa”, sentenció Karl Raimund Popper y se comportan con tanta impertinencia y efectividad, que nos hacen creer que un reality show es una verdad superior a aquello que sucede en nuestros barrios.

Los cambios de paradigmas se registraron a lo largo de la historia y también la reacción a los mismos, las cuales las podemos vislumbrar, por ejemplo, en el desarrollo de los medios alternativos o de contra información, similares en su esencia a lo acontecido el 7 de junio de 1810, cuando la Primera Junta firmó el decreto de fundación de la Gazeta de Buenos Ayres”, entre cuyos primeros redactores se encontraban Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli, el cual se transformó, indubitablemente, en una herramienta idónea para exhibir una realidad recubierta hasta entonces por sucesivas capas de tinieblas.

“Estas no son horas de perfeccionar cosmogonías ajenas, sino de crear las propias. Horas de grandes yerros y de grandes aciertos, en que hay que jugarse por entero a cada momento. Son horas de biblias y o de orfebrerías”, apuntó Raúl Scalabrini Ortiz en “El Hombre que está solo y espera”.

Es oportuno señalar que en estos conceptos de Scalabrini está la explicación del ayer y el desafío de hoy para los medios del campo popular y nacional, no sólo se trata de actuar por simple reacción, ante una construcción artificial de la realidad, aportar por una construcción caprichosa de otra, lo cual sólo demostraría carencia de ideas y facilismo, seguiríamos perfeccionando “cosmogonías ajenas”.

El dilema, mixtura de lo complejo y lo simple, es participar hasta el último round en la pelea entre el pensamiento unidimensional y el pensamiento crítico, en construirnos y reconstruirnos tantas veces como sea necesario, lo contrario sería abandonarnos a la idea que siempre hay tiempo, para seguir llegando tarde.

Luis M. Casado Ledo
Director de Rebanadas de Realidad.
Telam

Soy la mierda oficialista

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